Durante muchos años se consideró que la primera película española era “La salida de misa del Pilar de Zaragoza”, de Jiménez, puesto que su tema se basaba en la tradición española, y como estado conservador y católico era algo indudable y representativo. No obstante, con el paso del tiempo se comprobó, gracias al negativo de la película, que no era así. Una de las que sí podrían considerarse como pioneras es “Riña en un café”, de Fructuoso Gelabert. Este autor sentó las bases del cine primitivo que se dio sobre todo en Barcelona, donde se encontraba la industria y el dinero. Además influiría la cercanía de la ciudad condal a Francia, lugar emblemático del cine de los primeros años.Pese a los éxitos iniciales de Gelabert, el director más destacado fue Chomón, que, tras entablar una relación con una mujer que pintaba fotogramas, se introdujo en la productora Pathé, la más relevante en los inicios del celuloide. Comenzó a utilizar el truco del paso de la manivela, el cual supuso un avance tecnológico para principios de siglo. Sin embargo, poco a poco fue perdiendo su magia inicial y los espectadores se empezaron a cansar del mismo. “El hotel eléctrico” fue la película representativa de este sistema (1908). Posteriormente, y al amparo de la Pathé, Chomón inventó infinidad de trucos cinematográficos.
Dependiendo de los países estas películas fueron populares hasta 1910-1915, fecha en la que el público comenzaba a demandar otro tipo de cine. Se preferían las vistas y documentales. Los hermanos Lumiere dieron inicio a este tipo de grabaciones, buscando tanto tópicos como extravagancias de los países en donde rodaban, para pasar posteriormente a acontecimientos políticos y, en último lugar, telediarios. Lumiere recibió el encargo de grabar la coronación del Rey de Inglaterra. Dicha ceremonia no podía ser filmada, por lo que recurrió a un actor y lo grabó como si fuera él. Dentro de nuestras fronteras, Chomón emuló a los Lumiere filmando colisiones de trenes y barcos mediante maquetas.
Poco a poco se fueron haciendo “historias”, donde se aumentó el argumento y eliminaron los trucos. En España había un núcleo ya creado en Barcelona al que se le sumo otro en Valencia, dirigido por Cuesta, un industrial que montó la productora CUESTA-FILMS y realizó películas para explotar el folclore valenciano. “El ciego de la aldea” (1906) sería una película característica de esta productora.
José Buchs, director cántabro, no era un artesano como los anteriores, sino que fue un actor, “que llevó el cine a Madrid”. El autor de teatro Jacinto Benavente, ganador del premio Nobel por obras como “Los intereses creados”, trajo el cine a Madrid, siguiendo la misma línea que el movimiento francés FILM D’ART. Este se basaba en un plano estético que grababa una representación teatral sin lenguaje cinematográfico de por medio, lo que las hacía muy aburridas.
José Buchs comenzó como actor de Benavente, y junto con sus actores y la ayuda del Rey Alfonso XIII creó la productora "Atlántida”. Ya no trabajaba como actor sino dirigiendo películas. Tras el fracaso de las obras teatrales, el argumento de las películas se centró en los temas sociales, realizando puro casticismo mediante sainetes (piezas musicales populares) y verbenas, así como el género chico del teatro, la zarzuela. Su primera película fue “La verbena de la Paloma”, siendo una zarzuela adaptada. Como se le exigió que sus films tuviesen contenido español, rodó “Carceleras” y después “El abuelo” (1925), la cual supuso su película más importante ya consiguió rodar en muchos exteriores y con un gran metraje, debido a que colaboraba con otra productora. Fue perfeccionando el lenguaje cinematográfico dando mayor variedad de planos hasta convertirse en un verdadero cineasta.
Florián Rey, que trabajaba en principio para Atlántida y es apoyado por Benavente, decide hacer obras sobre el pueblo pero no centrándose en Madrid. Hizo una adaptación de “El lazarillo de Tormes", para derivar en temas religiosos, casi de devoción. Posteriormente hizo el magnífico film “La aldea maldita”, cuyo mensaje era muy conservador. Como director era más avanzado, con un cine más elaborado y muchos más trucajes, hecho que supuso un rotundo triunfo en la época republicana.
Benito Perojo fue actor en principio. Creó el personaje de “Peladilla” copiando a Chaplin pero españolizado e hizo una serie de cortos que tuvieron cierto éxito. Se educó en el extranjero y consideraba que el cine debía ser cosmopolita. Una de sus películas no conservadas, “Boy”, estaba llena de trucajes; “El negro que tenía el arma blanca” fue una de sus primeros largometrajes, de carácter muy racista. Empleaba decorados de gran calidad. “Corazones sin rumbo” es una de sus últimas cintas.
Todos ellos eran directores destacados del cine mudo español, pero fue muy primitivo y pobre comparado con el celuloide de otros países puesto que no existían suficientes productoras, legislación e interés sobre el cine. Entre 1929 y 1932 se empezó a instalar el sonido: llega el cine hablado. En 1931, en el Congreso Internacional del Cine en España, se pretendió hacer una revolución en nuestro cine: pactar con otros países, hacer películas de habla, crear una legislación, imponerse en el cine latinoamericano… pero nunca fueron cumplidas. Todo aún estaba por llegar.
Todos ellos eran directores destacados del cine mudo español, pero fue muy primitivo y pobre comparado con el celuloide de otros países puesto que no existían suficientes productoras, legislación e interés sobre el cine. Entre 1929 y 1932 se empezó a instalar el sonido: llega el cine hablado. En 1931, en el Congreso Internacional del Cine en España, se pretendió hacer una revolución en nuestro cine: pactar con otros países, hacer películas de habla, crear una legislación, imponerse en el cine latinoamericano… pero nunca fueron cumplidas. Todo aún estaba por llegar.








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